| NOMBRE Y APELLIDOS |
ENTIDAD A LA QUE PERTENECEN |
| ARAGON DOLZ, MIGUEL |
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| ARIÑO SOLER, Mª CRUZ |
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| ARROYO SERRANO, REYES |
F.H.Z. |
| BARROS QUIVEN, ALVARO |
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| CASSOLA CORTADILLA, PURIFICACIÓN |
GRUPO DE MUJERES MALVARROSA |
| CIGES, JULIO |
PARROQUIA Mª INMACULADA DE VERA |
| DAMASIO, Mª HELENA |
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| ESTRELA MONREAL, CARMEN |
F.H.Z. |
| GARCA GIL, PEPA |
F.H.Z. |
| GARCIA NAVARRO, JAIME |
F.H.Z. |
| GARCÍA ROCA, JOAQUIN |
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| GARIJO FUSTER, VICTORIA |
F.H.Z. |
| GONZÁLEZ GARCÍA DE ABAD, Mª ENCARNACIÓN |
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| GRAMAGE, FRANCISCO |
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| HERNANDEZ HERNANDEZ, VIRTUDES |
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| HIDALGO, JOSE |
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| IGUAL DAMASIO, ANDRES |
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| IGUAL FORNAS, IGNACIO |
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| JULVE, MILAGROS |
UNIVERSIDAD DE VALENCIA |
| LLOPIS, PASCUAL |
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| LÓPEZ ESTORNELL, LOLA |
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| LUQUE VILLAESCUSA, YOLANDA |
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| LUZURIAGA, CARLOS |
F.H.Z. |
| MACIAS MARASSA, MARITA |
F.H.Z. |
| MARTÍNEZ, ANA |
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| NIETO SANTOS, JOSE – LUIS |
F.H.Z. |
| PEREZ ROSADO, MERCHE |
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| PRESENCIA CHAMBÍ, ISABEL |
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| RAMON-BAVIERA, FERRAN-MELCHOR |
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| RAMOS ALONSO, CARMEN |
F.H.Z. |
| ROMEU ALFARO, SOL |
F.H.Z. |
| ROMEU SORIANO, CARLOS |
|
| ROS GALLENT, PILAR |
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| ROSELLO GIMENO, INMACULADA |
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| ROYO, MANOLO |
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| SAN MIGUEL FÁBREGUES, AMPARO |
F.H.Z. |
| SOTO RAMIREZ, JUAN |
F.H.Z. |
| VICENTE PALANCA, LOLA |
F.H.Z. |
| VIDAL CONESA, SATUR |
F.H.Z. |
| VILLAGRA, JENNIFER |
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| YANN MEDINA SANCHEZ-CASTRO |
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GRUPO DE TRABAJO 2:
CAMBIO EN EL INTERIOR PARA CAMBIAR LO EXTERIOR
COORDINADOR: IMMA ROSELLÓ GIMENO.

1. INTRODUCCIÓN
Bueno, respecto a la formación del grupo de trabajo, he de decir que no éramos muchos, por lo que pudimos ponernos fácilmente en círculo y crear un debate bastante fluido. Con el fin de que todos hablasen establecimos desde el principio un turno rotativo de intervención en sentido contrario a las agujas del reloj, con la posibilidad de respuesta y abundancia sobre cada una de las intervenciones. Por lo visto salió bien ya que, aunque algunos hablaron mucho más que otros, como es común en esta clase de cosas, todos llegaron a dar, al menos, dos aportaciones/intervenciones y por suerte nadie declino su turno. Tal vez el único problema fue la media de edad, ya que no había demasiada juventud, pero hoy día, aunque me duela decirlo, parece que el criterio se reparte más en las edades más avanzadas; la experiencia es un grado, supongo.
Surgieron de las intervenciones numerosas cuestiones que suscitaron un intenso pero ordenado debate, sobre todo en clave de queja sobre la coyuntura, pero con la aparición de ciertos datos que estructuraron el taller en relación con el tema.
Se identificaron a grosso modo los valores considerados perniciosos: el egoísmo, el individualismo, el deseo materialista, la apatía, la competición y la deificación del dinero, más allá de su utilidad real. Sobre todos estos contravalores, digamos, surgió también a colación el asunto de su origen, llegando a una sorprendente unanimidad sobre que su origen era la propia sociedad. Por su propensión a crear corrupción y engaño (citando textualmente), se dejó ver un gran desencanto con la estructura misma del sistema actual al completo ( economía, valores, contradicciones... ) y una simpatía especial por el anarquismo. Esto es bastante comprensible por no haber existido, a diferencia del comunismo, ningún gran ejemplo de anarquismo que se haya desplomado por su propio peso (entre otros factores históricos y coyunturales que darían para varias tesis, y doctorales, por cierto), y por una cierta aversión de parte del grupo hacia casi cualquier clase de autoridad que fue omnipresente durante todo el taller.
Respecto a los valores ideales que surgieron, cabe mencionar: la solidaridad, el altruismo, el respeto, el civismo y la cooperación. Aunque respecto a su forma de difusión hubo gran acuerdo en nuestro mutuo desacuerdo. Por un lado estaba el grupo que opinaba que el cambio debía realizarse dentro de cada uno de forma individual, y que esto acabaría llevando al cambio de todo el resto de la sociedad a través de un proceso de asimilación por imitación (podría asociarse con una forma más abierta del estoicismo clásico, principalmente los más pro anarquistas se alineaban con esta idea). Por otro se encontraba el grupo que opinaba que, estando esto muy bien, no era suficiente para provocar un cambio real en la sociedad, y que un cambio real, siempre a largo plazo, habría de estar basado en la educación y en una difusión de estos valores por medio de los medios de comunicación, logrando que los individuos cambiasen, en vez de dentro hacia afuera, de fuera hacia adentro, en un proceso de asimilación por influencia mayoritaria cualitativa (Lenin estaría orgulloso, la mayoría de los que apoyaban esta concepción simpatizaban con formas de autoridad laxa y controlada otorgada por la mayoría cuantitativa de buen grado).
En cualquier caso ambos corrientes se cogían de la mano en el sentido de que es necesario un cambio y de que éste ha de comenzar dentro de cada uno de los realmente interesados.
No puedo por menos que agradecer a mi avalista intelectual Miguel Ruiz Márquez por haberme puesto en contacto con esta organización, al conferenciante Juan Soto por abrirnos a todos a una nueva visión del crecimiento personal y espiritual y a la Fundación Hugo Zárate junto con todos sus componentes por brindarme esta oportunidad inestimable, una más que grata experiencia y una confianza que solo espero haber merecido justamente.
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"La atención a adolescentes y jóvenes en situación de riesgo".
En la sociedad actual se han producido grandes avances y cambios vertiginosos desde diversas ópticas y niveles. Estamos experimentando cambios en todos los poderes: políticos, sociales y económicos, lo que hace que cambien los valores y la mentalidad de las personas. Estos cambios han llevado a la antropóloga Margaret Mead a afirmar: "todos somos inmigrantes en el tiempo, por lo que para estar al día necesitamos un reciclaje continuo, es decir, una educación adaptada a estas nuevas situaciones que debe llevar a las familias a estar preparadas para afrontar los conflictos que viven, tanto en el ámbito familiar como con los propios hijos".
En esta sociedad las situaciones de riesgos ocasionadas a niveles individuales como ambientales y familiares se han convertido en algo normal con lo que se convive cada día. Es por ello, que creemos necesario abrir un amplio debate y reflexión sobre todas estas complejidades que afectan a la "educación", con mayúsculas, que se debe ejercer en las familias y en la sociedad, ya que es de esta desde la que se puede prevenir muchas de las situaciones de riego que se encuentren en torno a los/as jóvenes.
Debemos partir de aceptar que educar no es una responsabilidad ni individual ni solo institucional, es responsabilidad de todo el conjunto de la sociedad en la que debemos implicarnos de forma directa.
Las desigualdades sociales que se viven en muchas zonas de nuestro país y entre países llegan a ser estructurales, fomentan la violencia y parecen incrementarse cada día. Voy a narrarle un hecho impactante de violencia estructural.
En el año 1999 un avión volaba de ConaKy a Bruselas, en el tren de aterrizaje lograron viajar dos niños africanos, al llegar a Bruselas habían muerto. Portaban un escrito en el que podía leerse:
"A vuestras excelencias y ejecutivos de Europa, en África sufrimos tremendamente. Ayúdenos. Como niños que somos carecemos de derechos. Tenemos una guerra y enfermedades, no tenemos comida, tenemos escuelas, pero carecemos de educación".
La sociedad descrita por estos niños vive la violencia directa (daños a la seguridad física), la violencia indirecta (violencia al derecho a la supervivencia), la violencia represiva (privación de derechos políticos).
En esta sociedad cambiante es difícil precisar dónde caminamos, lo que sólo estamos en condiciones de afirmar es que avanzamos hacia una sociedad estructuralmente compleja y distinta de la de hace tan sólo una década. En este sentido Castell entiende la complejidad social como el resultado "de una serie de descubrimientos científicos y tecnológicos que afectan a los procesos en mayores medidas que a los productos".
Por tanto, si estos problemas son complejos para los mayores aún son perores para adolescentes y jóvenes.
En el caso de éstos no debemos seguir enfatizando sobre la forma de ser, como si antes hubieran sido de otra forma. Mejores, menos violentos, menos agresivos, menos bebedores, etc... En cualquier caso, si son más conocidos los conflictos y los riesgos de éstos, ello se debe al mundo que hemos creado los mayores y de cómo no hemos sido capaces de prevenir determinadas conductas de riesgo que hoy están ahí, y de las que son más victimas que promotores.
El mundo de los adultos presenta una imagen poco motivadora para nuestros jóvenes, al mismo tiempo que las posibilidades que se les ofrecen no solo no colman sus aspiraciones, sino que a muchos los colocará en una situación de marginación y exclusión.
Las redes sociales que existían hace años se han debilitado, mientras se construyen otras más complejas y donde muchos no acaban de sentirse cubiertos y viven por un lado el desencanto de una sociedad que no colma sus deseos gratificantes y, por otro, buscan un escapismo de la responsabilidad que como tal deben asumir. Les coloca ante una situación donde exigen derechos y no asumen deberes, pero participan del relativismo y fragmentación de la sociedad, son permisivos y viven una ética situacionista. No hay ni bueno ni malo, todo depende.
El proceso de crecimiento personal esta sujeto a todo aquello que les condiciona. Siendo esto la familia, la escuela, los grupos de iguales y todo aquello que va configurando su personalidad individual y social.
Las diferentes circunstancias, situaciones y vivencias contribuirán a la creación de zonas de exclusión, zonas de vulnerabilidad y zonas de integración, que dependerá de donde se sitúe la persona y su vida y el recorrido que realice.
Muchos adolescentes, cuya historia social, personal y familiar ha configurado un proceso de socialización que no ha favorecido su desarrollo se encuentran en las zonas de exclusión. Se colocan así en una situación vital muy vulnerable, con un presente lleno de riesgos y un futuro incierto. Por otro lado, el modelo social que vivimos en la actualidad, con un sistema social cada vez más individualista, cargado de valores consumistas y hedonistas, con un nuevo concepto de familia y otros patrones en las relaciones... coloca también a los jóvenes en zonas de exclusión; aunque también aparecen adolescentes que están en mejor posición, con más posibilidades y mejores perspectiva de futuro, y que no quedan al margen de una sociedad excluyente.
Nos encontramos así con unas vidas llenas de carencias y necesidades, con un proceso social que no ha cubierto sus seguridades más básicas, con un desconocimiento de los límites adecuados y necesarios para las distintas etapas vitales, así como unos procesos multiculturales que no llegan a cuajar o a lo que no se les está prestando la atención y medios necesarios. Aparecen entonces adolescentes y jóvenes que no respetan las normas sociales que se han ido estableciendo, ya que sólo es posible entender el límite cuando ha sido establecido sobre la base de unos sistemas de seguridades satisfechas. Ello podría servir como una de las posibles claves para entender muchas de las situaciones que se han vivido y se viven en muchos países en Europa, donde los jóvenes de la "banlieues", de los suburbios, ante su desesperación, falta de horizonte y futuro, explotan de forma violenta y poco racional y, en principio, sin causas aparentes. En el fondo las causas debemos buscarlas en la propia sociedad, así como en ella donde debemos encontrar las soluciones.
Estas situaciones las hemos vivido el pasado verano en Inglaterra y hace unos años en Francia con actitudes en los gobernantes poco afortunadas en cuanto a las respuestas que habría que darles, donde la represión o el castigo poco ayudan a la resolución de los problemas. La actual crisis económica ha venido a perjudicar de forma alarmante esta desesperación que viven miles de jóvenes en Europa sin un futuro esperanzador y donde muchos no podrán trabajar en aquello para lo que se les formo y se les capacitó.
Son terribles las situaciones de desempleo, de falta de expectativas, de desorientación social que les lleva al rechazo del sistema actual y buscan aportar nuevas soluciones a los grandes problemas que nos invaden Es necesario aquí hacer una reflexión sobre movimientos como los surgidos en muchos países de protesta contra el sistema político y económico, que ha tenido su reflejo en nuestro país en el llamado "movimiento del 15 M".
Para ello, es necesario ahondar en las causas para buscar respuestas adecuadas que vengan a satisfacer esos anhelos de cambio social, para poder salir de la actual situación de crisis de forma distinta a como hemos entrado. También, es necesario asumir que solo los esfuerzos para una mayor cualificación no va a producir milagros.es necesario un cambio en el modelo social y económico, y para ello es imprescindible impulso político y valentía para el cambio en nuestros gobernantes.
Se nos intentan presentar los problemas de estos jóvenes como algo que tiene que ver con grupos étnicos, religiosos o de inmigración, aunque en definitiva es un problema que afecta a los excluidos del sistema social cansados de esperar medidas paliativas que poco ayudan a mejorar su situación. Por tanto, las causas son económicas y sociales, son consecuencia del abandono que a veces tenemos a nuestros adolescentes de los barrios y zonas más desfavorecidas. Y sólo existe una forma de evitar estos conflictos y prevenirlos que es devolviéndoles la esperanza y la dignidad que a veces les hemos arrebatado. Solo la acción decidida, sólida, estable, seria y rigurosa y comprometida de las instituciones públicas, organizaciones sociales y de los mismos individuos que formamos parte del puzzle comunitario, puede acabar con esta lacerante lacra.
La ausencia de unas políticas de integración adecuadas y de unos sistemas de prevención acorde a los problemas que tienen los adolescentes, nos hacen temer lo peor y que los estallidos de rabia de estos jóvenes sin futuro se expandan, y en algún momento, cuando las soluciones paliativas resultan poco eficaces, tengamos que lamentar el no haber sabido prevenir las situaciones como la única y mejor vía para evitar y solucionar los problemas que les afectan.
Resulta muy difícil realizar actividades preventivas eficaces si no ponemos en el centro de nuestro análisis el desarrollo de la vida cotidiana. Es necesario que las personas tomen conciencia sobre ellas mismas y sobre su realidad social para poder modificar las situaciones de insatisfacción, desigualdad, marginación, injusticia, etc.. y poder desarrollar en ella acciones educativas coherentes coordinadas y fundamentales.

En cuanto a las situaciones de riesgo que viven los jóvenes son muchas y variadas, pero sólo quiero destacar dos que por su impacto social considero fundamentales en estos momentos. Me refiero a determinadas conductas adictivas y la violencia ejercida por jóvenes contra otros y contra la sociedad en definitiva. La violencia, como podemos ver, es un síntoma y tiene sus causas en la propia sociedad, aunque el consumo de drogas es en sí un acto de autoviolencia por los daños y consecuencias que conlleva para los que la consumen, al mismo tiempo que también presenta sus raíces en esta sociedad al encontrarse en ella el origen, aunque también los expertos apuntan a ciertos rasgos de personalidad que están presente en determinadas conductas.
Sin embargo, esta sociedad consumista y que reprocha determinadas conductas a nuestros adolescentes ofrece también una imagen muy facilitadora de los consumos de todo tipo, donde el consumir sustancias es algo que se vive como normal, y donde los adolescentes no llegan ni siquiera a establecer diferencias claras entre los conceptos que otras generaciones teníamos entre sustancias legales o ilegales. Ellos matizan muchas veces y establecen nuevas categorías entre las drogas. Así vemos como al cannabis la sitúan como una droga menos dañina que las denominadas drogas legales. Existe una normalización y una falta de percepción de riesgo del consumo que indudablemente está llevando a una mayor extensión de las sustancias entre poblaciones muy jóvenes.
Podemos decir, en cualquier caso, que esta afirmación se fundamenta en varios aspectos como son: los datos ofrecidos por las administraciones públicas en los últimos estudios realizados con relación al consumo de las distintas sustancias, que ponen de manifiesto cómo algunas sustancias se estabilizan mientras otras cuentan con importantes repuntes en su consumo; también la importante presencia de las drogas en nuestras calles, así como los datos de aprehensiones realizadas.
En los datos recogidos de la Encuesta Nacional sobre el uso de drogas en estudiantes de enseñanza secundaria de 2010-2011, vemos es estrago pr4oducido por el consumo de alcohol en los jóvenes españoles entre 14 a 18 años, casi el 60% (58,5%) se han emborrachado ya alguna vez en su vida, más de la mitad (52,9%) lo hizo en los últimos doce meses y cerca de uno cada tres (35,6%) se emborracho en los últimos 30 días, frente al 29% que lo recogía la encuesta de 2008. Por otro lado, se observa como avanza la edad de inicio al alcohol que ya se produce antes de los 14 años, siendo la prevalencia mayor en las chicas que en los chicos.
En relación a los jóvenes en tratamiento en dispositivos asistenciales, Proyecto Hombre nos dice que la gran mayoría son jóvenes normales, estudiantes en su mayoría, de clase media, aunque también existen jóvenes de clase económica alta que han iniciado sus consumos en edades muy tempranas, 12 ó 13 años, con el uso de porro, alcohol y, posteriormente, otras sustancias, presentando un perfil de policonsumidores y asociado el consumo a los momentos de ocio del fin de semana, a las fiestas y a la diversión con los amigos.
Además, la existencia de otras adicciones es cada vez mayor y con riesgos descontrolados en adolescentes y jóvenes en el uso de Facebook, Internet, You Tube o Tuenti, que aparecen como nuevos elementos de socialización para muchos de ellos, con una presencia muy alta durante horas ante la pantalla del ordenador en lo que empieza a conocerse como comunidades virtuales y con menos relaciones interpersonales. Por otro lado, existen estudios que apuntan a una pérdida de atención en el trabajo escolar como consecuencia de un uso abusivo de estos instrumentos. Creo que hay que prestar más atención a este fenómeno nuevo que llega a tener en muchos casos consecuencias funestas, y sobre todo por que escapa al ámbito de los adultos.

En cuanto a los factores que actúan y permiten el desarrollo de ambas conductas, vemos que están asociados, y la mayoría de las investigaciones realizadas al respecto vienen a admitir que son, entre otros, una actitud básica negativa, caracterizada por la carencia de afecto y de dedicación, lo que conlleva a que más tarde sea una persona hostil y agresiva con los demás. El segundo factor, es el grado de permisividad y tolerancia ante determinadas conductas agresivas, que se ejerce con los propios miembros de la familia, con los amigos y compañeros y los iguales; tolerancia que aparece por parte de los padres en los primeros consumos así como un inicio temprano de los mismos, y no solo me refiero a las sustancias ilegales sino también en las legales. La escasez de amor y de cuidado y el exceso de "libertad" durante la infancia son condiciones que contribuyen poderosamente al desarrollo de un modelo de reacción agresiva. El tercer factor que incrementa la agresividad y determinadas conductas disociales es el empleo por parte de los padres de métodos de "afirmación de autoridad", como el castigo físico y la expresión de emociones violentas.
El desarrollo armónico e integral de niños y niñas requiere una convivencia presidida por el amor y la dedicación al desarrollo de las personas, de acompañamiento; unos límites claros y bien definido hacia todo tipo de comportamientos agresivos y violentos, así como una educación familiar que no esté basada ni en la permisividad ni en el autoritarismo.
También es necesario, durante la adolescencia la supervisión de padres y madres, para evitar posibles desviaciones, ya que los consumos de sustancias y las conductas disociales suelen producirse cuando los padres no saben qué están haciendo sus hijos o hijas, o cuando ellos u otras personas adultas están ausentes o actúan como ausentes.
La formación de padres y madres es esencial, además, para propiciar una reflexión crítica y constructiva sobre su propio comportamiento porque el estilo de vida marca unas pautas concretas en cada uno de los miembros de la familia. Por eso, la participación e implicación de la familia es esenciales por la responsabilidad que tienen en el desarrollo integral de sus hijos e hijas, así como por las influencias positivas o negativas que pueden ejercer sobre ellos, debido a factores como estilo de vida y educativo, tipo de relación y convivencia, valores, normas, permisividad, fomento de la autoestima, autonomía, la relación y convivencia, valores, normas, permisividad, autoconcepto,..
Los ambientes familiares nocivos alteran la habilidad de los niños y niñas para relacionarse, interfieren con su disposición para la intimidad y destruyen la facultad natural para verbalizar sentimientos. Por el contrario, un entorno familiar entrañable, protector y estimulante
Por ello, por ir centrando el tema que nos trae hoy aquí, me gustaría dar una serie de orientaciones o pautas que puedan servir para modificar el actual estado de la cuestión
Con respecto a la Comunidad Educativa, es necesario crear un clima de comunicación y colaboración de trabajo en equipo, de respeto y de ayuda, para que los chicos y chicas puedan desarrollarse en un ambiente positivo, con unos valores que guíen sus vidas y unas orientaciones que les permitan tomar decisiones de forma responsable frente a las múltiples situaciones que van a encontrarse a lo largo de los años.
La prevención de estas situaciones de violencia, agresiones, consumos irresponsables o conductas disociales debe contribuir a desarrollar la capacidad crítica de análisis sobre la propia realidad personal y social, a descubrir los múltiples factores que intervienen en su inicio, las posibilidades personales, familiares, escolares y sociales para hacerles fuertes frente los intereses económicos, la ausencia de valores, etc.
La Educación para la Salud y para la no violencia hay que integrarlas en los planes curriculares de los centros educativos, y en consecuencia en la programación del Aula. Los centros, profesores y profesoras, deben ser valedores de esta necesidad y trasladar a toda la comunicad escolar su importancia y el compromiso en el ámbito familiar. Esto resulta muy importante, quizás más que los propios conocimientos a conseguir ya que cuando fallan estos aspectos es difícil seguir avanzando en la consecución de competencias académicas.
Crear un clima escolar en el centro, como comentábamos, ayuda bastante a determinar un modelo social de convivencia entre los chicos y chicas. Un lugar donde todos/as se sientan aceptados y del que se sientan parte y protagonistas tanto en el aprendizaje de conocimientos como en el crecimiento como personas.
Para ello, hay que saber gestionar de forma democrática la convivencia entre todos los sectores sociales (padres y madres, profesorado y alumnado), así como crear una organización escolar que vertebre y admita que se den cambios, se favorezcan momentos de encuentro. Se impulse una revisión de los modos de proceder, se favorezca la creación de vínculos estables de cooperación y de ayuda con las instituciones, etc.
El contexto de las aulas ha cambio mucho en los últimos años, y ello requiere nuevas actitudes y nuevos sistemas organizativos. Hay que tener en cuenta que hoy se tienen más recursos y medios para el aprendizaje dentro y fuera de la institución escolar, pero falta coordinación y sistemas consensuados de trabajo entre los mismos. Ahora, más que nunca, son necesarias alianzas para alcanzar unos objetivos que redundarán en beneficio de todos.
No obstante, es posible que existan y se den situaciones individuales que requieran una abordaje diferenciado y una tutela continuada. Ello debe suponer detener comportamientos antisociales, y ofrecer el apoyo necesario para salir de estas situaciones.
También, el ejemplo familiar o la pérdida de los modelos de referencias, llegan a ser a veces elementos educativos fundamental que, bien utilizados, sirven para marcar pautas de referencia a los/as jóvenes. Decía Séneca que el camino más certero es el ejemplo, o como dice la sabiduría popular "largo y penoso es el camino de los preceptos y corto y provechoso el de los ejemplos".
A nivel Comunitario, requiere tomar conciencia de los problemas que existen en la sociedad: paro, delincuencia, violencia, racismo, adicciones, etc.., así como de la importancia que tiene la participación comprometida de todos en la búsqueda de soluciones. La participación debe formar parte de nuestro estilo de vida y, por tanto, tiene que trascender a las intervenciones puntuales, originadas por algún acontecimiento ocasional que nos afecte.
El medio social instruye e inculca en niños y niñas creencias, ritos, normas valores y acuerdos que utilizaran de mayores para recibir e interpretar su mundo. En general, las pautas culturales nos guían y orientan. Nos ayudan a forjar ideales, valores aspiraciones y costumbres que forman parte de la base de nuestras actitudes y comportamientos.
Son innumerables los espacios comunitarios donde se debe intervenir, aunque como es evidente no son los mimos en todas las comunidades.
Las asociaciones vecinales, juveniles, deportivas o culturales contribuyen a crear un clima de colaboración y participación fomentando una actitud de colaboración y convivencia entre personas de distintas edades, con unos objetivos y metas comunes. Y, en definitiva, orientada a mejorar la calidad de vida, promoviendo aspectos relacionados con ésta, el bienestar, la educación y la salud.
Ante la complejidad del problema no podemos mantenernos al margen, debemos, por ello ser beligerantes ya que es un tema que nos afecta a todos y en el que todos tenemos que tomar conciencia de nuestra responsabilidad como padres y madres, educadores, políticos, ciudadanía para buscar caminos de solución. En este sentido, la prevención es la mejor apuesta.
Para terminar, me gustaría hacerlo con una cita de Mayor Zaragoza, "ser vigías del provenir: ésta es la gran misión, porque de esta manera podremos ser capaces de anticipar, de prevenir. La prevención es la mejor victoria, es la que evita el sufrimiento. Pero como clínico que he sido en la prevención de las enfermedades infantiles, sé muy bien que la prevención es invisible. La prevención cuando va acompañada por el éxito, no se ve, y ojos que no ven corazón que no siente. Por ello tenemos que ir creando una nueva cultura de la percepción de intangibles, de la percepción de invisibles, de saber intervenir en prevención, en construir la paz, es la mejor y la más fructífera de las inversiones".
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CONFERENCIA ADELA CORTINA
Con el agradecimiento por poder estar aquí, quiero decir que es muy importante que hayamos escogido este tema de la educación, que es central.
Voy a empezar citando al filósofo Emmanuel Kant, que en sus Tratados de Pedagogía decía: ”Únicamente por la educación el hombre (ahora diríamos la persona) puede llegar a serlo. No es sino lo que la educación le hace ser.”
La educación es el problema número uno de un país, es el más importante. Invertir en educación nunca es despilfarrar. Siempre es una auténtica inversión. Porque sólo por la educación las personas podemos llegar a serlo.
Como sabéis, los animales nacen con una educación instintiva suficiente como para responder al medio y su proceso de educación es mucho más corto que el de los seres humanos y en algunos de nosotros este proceso dura toda la vida. Los seres humanos necesitamos un largo proceso de educación que es el que nos hace ser lo que somos. El ciudadano no nace, sino que se hace. La persona no nace, sino que se hace.
Y decía Kant, en esos Tratados de Pedagogía que la educación es uno de los problemas más difíciles de la humanidad, tanto como el del Gobierno, porque hay que saber si educamos a los niños para el momento presente o para una humanidad mejor. Él se pronunciaba por una humanidad mejor y entendía que lo que hay que hacer es rastrear en el momento presente cuáles son las mejores tendencias, cuáles son las mejores posibilidades para cultivarlas hacia el futuro. Tenemos que ver qué es lo que tenemos para ir cultivándolo de cara hacia un futuro que sea mejor.
Y la propuesta que hacía Kant, y yo también hago, es la de “educar ciudadanos para una ciudadanía cosmopolita”, entendiendo el cosmopolitismo como una ciudadanía mundial, de tal manera que todos los seres humanos se sientan ciudadanos en nuestro mundo y nadie se sienta excluido. Para lograrlo es preciso generar ciudadanos cosmopolitas.
Empezamos por el primer punto –“educación como un derecho”, para después tratar de explicar qué es Educar en una ciudadanía cosmopolita.
La educación es un derecho humano, y no sólo es un derecho de ciudadanía. Y no es una diferencia débil. Como sabéis, en las primeras declaraciones que hubo de derechos humanos, en la declaración de la Revolución Francesa, que es la Declaración de los Derechos del Hombre y el Ciudadano, se dice que: “los ciudadanos tienen derecho, por serlo de una comunidad política concreta, y ésta tiene que trabajar por los derechos de esos ciudadanos”.
El gran paso de la declaración de 1948, que es uno de los mejores acontecimientos históricos que hemos tenido, es el de afirmar que “todo ser humano por el hecho de serlo, (no por ser miembro de una u otra comunidad política) tiene unos derechos”, y eso quiere decir que las Comunidades Políticas que se comprometen con la declaración de 1948 tienen que reconocer esos derechos y no concederlos. Las palabras son una cosa importante. Una cosa es conceder y otra cosa es reconocer (tener derecho). Si yo, como Estado o como Comunidad Política, no se lo reconozco y protejo, estoy siendo inmoral. Los Derechos Humanos no son algo que se concede graciosamente, sino que es algo que se reconoce: “usted tiene un derecho que yo tengo el deber de reconocer y de proteger. Y si no lo hago, estoy incumpliendo un deber que yo tengo”.
La educación es un derecho humano. En la declaración de 1948, como recordáis todos los presentes, hasta el artículo 21 se habla de los derechos de primera generación y a partir del artículo 22 se habla de los derechos de segunda generación. Concretamente, el artículo 26 dice:
1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en función de los méritos respectivos.
2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos, y promoverá el desarrollo de las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.
3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que habrá de darse a sus hijos.
Este es el artículo de la declaración de Derechos Humanos que después debe ir recogiéndose en los derechos de todas las comunidades políticas determinadas, pero que tiene que ser claramente reconocido.
Como sabéis, los derechos humanos componen el mínimo de justicia que la humanidad se ha comprometido a respetar. Y recuerdo aquí que no es lo mismo, cuando hablamos de cuestiones de ética, hablar de una vida feliz, una vida buena, que cada uno la entendemos de una manera y apostamos por un proyecto de vida buena, y lo que son las exigencias de justicia. La justicia es muy exigente y cuando algo es un deber de justicia tiene que ser universalmente reconocido y universalmente aceptado.
Los derechos humanos son un mínimo de justicia de tal manera que si no los cumplimos, nos deshumanizamos. Decía Ortega y Gasset que el tigre no puede “destigrarse” pero el hombre si puede deshumanizarse. No proteger los Derechos Humanos es sencillamente deshumanizarse, caer bajo mínimos de humanidad.
En este orden de cosas, la ONU se propuso en el año 2000 los Objetivos de Desarrollo del Milenio, que fueron ratificados en 2005. Son ocho, e incluyen, entre ellos, lograr la enseñanza primaria universal. Se propone la educación primaria como un objetivo del milenio y el compromiso de erradicar el hambre y la pobreza. Estamos ya en el año 2009 y hay que hacer un sondeo y ver cómo van los Objetivos del Milenio, y vemos que van mal: se han aplazado, a pesar de que son muy modestos. Al fin y al cabo se trataba de que para el 2015 se erradicara el hambre y la pobreza extrema en un 50%, lo cual quiere decir que damos por bueno que año tras año mueran millones de personas de hambre y de pobreza extrema, y sin embargo, a pesar de su modestia se aplazan porque no se pueden cumplir y se van dilatando “ad calendas grecas”, es decir, para nunca jamás, porque los griegos no tenían calendas.
Los Objetivos del Milenio son un mínimo modesto, y entre ellos está también la educación, pero yo entiendo que no solo es que está la educación sino que la educación es condición de posibilidad de cumplimiento de todos los demás.
Y en esto quiero recordar al Premio Nobel de economía Amartya Sen, que dice que lo que debemos de hacer como deber de justicia es empoderar las capacidades básicas de todos los seres humanos, para que sean ellos capaces de alimentarse, de nutrirse, etc. Un pueblo que tiene cultura le saca mucho más partido a sus recursos materiales y espirituales que un pueblo totalmente inculto. La gente educada sabe manejarse mejor con los recursos de que dispone. La gente no educada no sabe salir adelante, no sabe sobrevivir bien a pesar de tener muchas cosas materiales.
La educación es, entonces, la clave para que las personas y los pueblos sepan manejar bien sus recursos, valerse de sus bienes materiales y espirituales y llegar a ser personas.
Con lo cual entiendo que la educación es la condición de posibilidad del logro de todos los demás objetivos. Es una condición nuclear. Educación y salud son los dos grandes temas y la educación para mantenerse sano sería uno de los temas.
¿Qué tienen que hacer las comunidades políticas con sus ciudadanos? Reconocerles el derecho a la educación y no solo a los ciudadanos sino a todos los que pasen por allí dado que es un derecho humano. Lo cual quiere decir que todos, tengamos DNI o no, somos humanos y tenemos derechos. Y la comunidad política que no lo reconoce está bajo mínimos de humanidad y de justicia, porque este derecho de saber, de conocer, no se concede y esto me parece importante recordarlo desde el principio.
Así las cosas, todos los que hemos firmado estas declaraciones no tenemos más remedio que educar. Pero ahora viene la segunda pregunta: ¿quiénes educan y en qué se educa?
¿Quiénes educan? Toda la sociedad adulta tiene la obligación de educar. Por supuesto, en primer lugar, los padres, por razones naturales, y en segundo lugar, los que trabajan en el sistema educativo, porque es su profesión y su tarea fundamental. Pero esto no quiere decir que no se puedan implicar en la educación los medios de comunicación, que efectivamente tienen un gran poder educativo. ¿Los medios de comunicación educan o deseducan?
Por supuesto, también los amigos, los grupos de edad educan. Las pandillas de amigos son el principal agente educativo. Los chicos a quien más hacen caso es a su grupo de edad, más que a los padres o al resto de gentes, ya que una de las primeras necesidades es la de ser acogido en el grupo, convirtiéndose éste en un referente de conducta y en agentes educativos impresionantes.
Todos estos serian agentes educativos.
¿En qué educar?
Cuando una sociedad piensa acerca de en qué educa está tomando conciencia de qué es lo que valora y lo que no valora. Los padres piensan que lo mejor que tienen es lo que quieren transmitir a sus hijos.
Cuando diseñamos un plan educativo estamos pensando en qué es lo que creemos que es mejor para vivir, es en él donde hemos de plasmar qué es lo que les vamos a transmitir en la educación a los chicos. Y aquí hay dos cosas: lo que ponemos sobre el papel y lo que hacemos. Por supuesto, como los chicos no son tontos se dan cuenta de que una cosa es lo que se les dice y otra cosa es lo que se hace, y acaban aprendiendo que en esta vida hay que ser lo suficientemente listo como para decir una cosa y hacer otra. Esto es lo decía Maquiavelo en El Príncipe, cuando aconsejaba a Lorenzo de Médicis lo siguiente: “El príncipe tiene que parecer bueno, pero no serlo. Porque todos ven lo que pareces, pocos palpan lo que eres”. Según se dice, ahí está el nacimiento de la opinión pública. Y esto es lo que vamos transmitiendo de generación en generación. Sería bueno que ambas cosas coincidieran: las declaraciones y las realizaciones. Así resultaríamos más convincentes, porque si no, mal se puede convencer.
¿En que habría que educar? ¿Cuáles son los principales valores que defendemos?
Mi propuesta es educar en una ciudadanía cosmopolita, cuyos ejes principales serían los que vamos a comentar.
Ante todo, ¿qué es un ciudadano? La verdad es que es una pregunta incómoda porque no se sabe muy bien que decir. Hay una distinción entre describir qué es un ciudadano y referirse a la noción de ciudadano en sentido normativo. Deberíamos preguntarnos esto: ¿qué es lo que creemos que debería de ser un buen ciudadano?
Desde un punto de vista normativo, es alguien que, en principio, es su propio señor o su propia señora. Es alguien que no es siervo, que no es vasallo. Es alguien que escribe el guión de su propia novela que no se la escriben, que es autónomo, que hace su vida. El ciudadano es su propio señor. Y hay que educar a la gente para que no se deje hacer la vida, sino que la haga él mismo. Que no sea esclava, sino que sea su propia señora.
Y en este punto tenemos mucho que hacer porque se decía que la Edad Media era una época muy oscurantista, pero me temo que el siglo XXI no lo es menos, porque las gentes, al final, acabamos haciendo lo que nos dicen. En los medios de comunicación o en lo que queráis, pero al final acabamos siendo heterónomos y no siendo autónomos. Acabamos dejando que otros nos escriban el guión de nuestra propia novela y no lo escribimos nosotros.
El ciudadano es autónomo, pero además, siempre lo es en una comunidad política. Esto quiere decir que siempre trata de conquistar su autonomía en solidaridad con los conciudadanos. Nunca vive solo.
Aristóteles decía que el hombre es un animal político y el que no vive en la polis es porque es más que un hombre, es decir, porque es un Dios, o porque es menos que un hombre, es decir, porque es una bestia.
El hombre siempre vive con los demás ciudadanos y trata de conquistar su autonomía en solidaridad con los que son sus iguales y lo hace en solidaridad con ellos, porque además tenemos la peculiaridad de que los seres humanos somos vulnerables y todos necesitamos ayuda en algún momento de nuestra vida y necesitamos ayudarnos unos a otros para poder salir adelante. Como decían los viejos anarquistas, el que puede prevalecer en la lucha por la vida no es el más fuerte sino el que vive del apoyo mutuo. Aquellas colectividades y aquellos grupos que se apoyan, son los que realmente sobreviven. El que intenta ser el primero, el mejor, el que elimina a todos los demás lo que genera es absoluta antipatía y todos están deseando acabar con ellos. Hay que ir con cuidado con generar crispación. El ciudadano es el que sabe que en el apoyo mutuo tenemos que conquistar esa autonomía que nos haga señores y no siervos, y no esclavos
¿Cómo se articula entonces una educación en la ciudadanía cosmopolita? Obviamente la pregunta es: ¿si los ciudadanos lo son de una comunidad política, podemos poner fronteras?, ¿podemos poner límites?, ¿somos solo ciudadanos valencianos?, ¿somos solos ciudadanos españoles?, ¿somos solo ciudadanos europeos?, ¿somos solo ciudadanos occidentales?, ¿dónde ponemos el límite? No se puede poner vallas al campo.
Somos humanos y nada de lo humano nos puede resultar ajeno. No podemos organizar nuestra vida sin el horizonte de una ciudadanía cosmopolita y más ahora que, gracias al mundo global, tenemos la posibilidad de estar en cualquier momento en cualquier lugar del mundo. Esto no lo soñaron los estoicos, no lo soñaron los primeros cristianos, no lo pudieron soñar los ilustrados. Ahora las cosas son distintas.
Yo propongo tres ejes para la educación. Están tomados de Kant, de la Fundamentación de la Metafísica de las Costumbres.
- Educar en el conocimiento
- Educar en la prudencia
- Educar en la sabiduría moral
¿Qué quiere decir educar en el conocimiento? Vivimos en la sociedad del conocimiento. Quienes tengan conocimientos no solamente tendrán mayores oportunidades de prosperar, que evidentemente también, sino que tendrán otro tipo de oportunidades que voy a desgranar ahora.
En primer lugar, quien tiene conocimiento, comprende mejor la información que recibe y sabe situarse mejor en su entorno. El conocimiento sirve para situarse en la vida, es algo que sirve para comprender mejor donde estoy. Hay que tener conocimientos para saber entenderse a sí mismo y saber entender el entorno, porque al que no entiende es más fácil engañarlo. Una sociedad desinformada es mucho más propensa al engaño.
Es muy antipático transmitir conocimientos y ver si luego se han adquirido, pero hay que hacerlo. Y no hay que transmitir solo conocimientos, hay que formar, pero no debemos olvidarnos de transmitirlos porque, si no, al niño le estamos haciendo un flaco servicio, ya que se encontrará en un mundo en que no entenderá una gran cantidad de cosas de las que pasan a su alrededor.
Saber es bueno, ayuda a las personas a situarse, a entender los mensajes. ¡Que más quisieran los poderosos que no supiéramos nada! Lo ideal para una persona que quiere manipular es tener a una gran cantidad de paletos a los que poder manejar.
Entonces, primera cuestión: tener información para poder situarse. En segundo lugar, quien tiene conocimiento sabe aprovechar mucho mejor los recursos materiales y espirituales de la sociedad. Cuando Amartya Sen habla de las capacidades y hace estudios empíricos, se da cuenta de que hay sociedades que tienen un nivel formativo mucho menor y no saben salir adelante y otras sociedades que tienen un nivel formativo muy grande y con pocos recursos saben aprovecharlos mejor.
Y para ir acabando este punto, que a mi me parece central, si queremos proponer otra orientación a la globalización, si creemos que otro mundo no solo es posible, sino que es necesario, para proponer otro mundo hay que tener conocimientos.
Todos los presentes conocerán a Muhammad Yunus, el banquero de los pobres. Pues Yunus sabe muchísimo de economía, y por eso ha podido ser el banquero de los pobres, ha sido capaz de organizar un banco, conociendo todos los entresijos de la economía ha propuesto los microcréditos y por eso funciona.
Para hacer diseños alternativos a la globalización es preciso saber de qué estamos hablando, manejar mucho las neuronas y saber mucho para poder decir “por aquí se puede ir” y “esto sí que se puede hacer”. Hay que educar para que tengamos conocimientos y habilidades, es decir, para que sepamos hacerlo.
Pero, en segundo lugar, la cantidad de conocimientos no da la bondad, porque siempre las cantidades son cantidades pero la cantidad no es la calidad. La cantidad necesita una forma para tener algo que ver con la calidad, y por eso creo que hay que educar no solo en tener conocimientos, sino, en segundo lugar, en una virtud muy antigua y poco practicada que es la prudencia.
La prudencia es la más importante de las virtudes clásicas, porque es la que nos puede ir aconsejando para llegar a lo que los clásicos entendían que era la felicidad. El prudente es alguien que sabe qué es lo que le conviene, trata de ver en el conjunto de su vida cuáles son las mejores opciones para tratar de llevar adelante una vida feliz.
Creo que hay que educar a la gente para que aspire a la felicidad, porque me temo que hemos arrojado la toalla. Al final hemos llegado a la conclusión de que eso de la felicidad no tiene arreglo y que nos vamos a dedicar a cosas más modestas, cuando en realidad los seres humanos tendemos a la felicidad y la buscamos. Creo que hay que educar para que la gente aspiremos a la felicidad, ya que es la gran aspiración de los seres humanos.
Lo que ocurre es que, con el tiempo, hemos ido disminuyendo la felicidad, la hemos ido achatando y la hemos convertido en bienestar. Todos aspiramos a lo que hemos llamado “calidad de vida”. ¿Qué es calidad de vida? Todo el mundo quiere vivir en una ciudad no muy grande, en donde pueda desenvolverse con cierta facilidad, con instituciones culturales, con actividades, con fiestas, etc. Lo que se llama un término medio entre el exceso y el defecto.
Nosotros lo sabemos muy bien. Lo que le pasa al bienestar es que “el que estiga be, que no es menetje”.
Al final, el bienestar nos hace extremadamente egoístas. Claro que hay que buscar una vida de calidad, pero no solo hay que buscar una vida de calidad. Si reducimos la felicidad a bienestar, entonces nos va a resultar muy incómoda la justicia.
Pero no es suficiente para la educación educar para la prudencia, aunque más vale educar en la prudencia que en la imprudencia.
Por eso creo que el gran tercer eje sería el de la sabiduría moral. Y la sabiduría moral tiene dos lados que son imprescindibles: la justicia y la gratuidad.
Efectivamente, quien solo busca su bienestar, la justicia le resulta molesta, pero a quien quiere ser humano, la justicia le parece imprescindible. Quien no tiene sentido de la justicia tampoco es un ser humano y un ciudadano en el pleno sentido de la palabra.
El sentido de la justicia es el que nos lleva a percibir quiénes están mal, es el que nos lleva a ver quiénes son invisibles. La historia de la humanidad ha sido la historia de ir pasando a grupos de gente de la invisibilidad a la visibilidad. Y esto ha ocurrido porque ha habido gentes con sentido de la indignación y con sentido de la justicia, que han dicho “esto no puede ser y éstos tienen que pasar al primer plano”
Quien tiene sentido de la justicia es quien se da cuenta de que todos los seres humanos son iguales en dignidad. Son seres humanos que valen por sí mismos, que tienen dignidad y no tienen un simple precio. Yo creo que la mejor expresión de lo que es la clave de la ética moderna es la afirmación de Kant :”Obra de tal manera que trates a la humanidad, tanto en tu persona como en la de cualquier otro, siempre al mismo tiempo como un fin y nunca solamente como un medio”. La humanidad en tu persona quiere decir no ser cobistas, no ser serviles. Hay que respetarse a sí mismo. Y, por otro lado, ¿qué quiere decir respetar a los otros? Primero, no instrumentalizarlos, no manipularlos, no tratar a los otros para conseguir yo siempre ventajas. “No instrumentalizarás” es la gran clave. Pero también quiere decir que a los otros hay que empoderarlos: hay que empoderar sus capacidades para que puedan hacer el tipo de vida que quieran elegir, para que cada uno pueda desarrollar sus proyectos de felicidad y de vida, porque es verdaderamente inmoral que haya gentes que no puedan soñar con un proyecto de felicidad, mientras otros tenemos todas las posibilidades y las estamos despilfarrando.
No hay que instrumentalizar a los demás y hay que empoderarles. El que tiene un sentido de la justicia es el que entiende que es un deber no instrumentalizar y sí empoderar a los otros para que lleven adelante el plan de vida que puedan valorar.
Pero en el tema de la justicia siempre hay dos lados: los derechos de alguien y los deberes de justicia. Y los derechos se han recogida ya de alguna manera en la Declaración de 1948. Tenemos esos derechos humanos que hemos de satisfacer y es un deber de justicia satisfacerlos. Pero en este mundo, para ser felices, no solo tenemos unas necesidades que se pueden proteger con derechos, sino que hay otras necesidades que no se pueden proteger con derechos: el derecho a ser queridos, de cariño, de consuelo, de sentido, de esperanza. ¿Tiene alguien el deber de dispensar consuelo?, ¿tiene alguien el deber de dar sentido a la vida de las personas?, ¿tiene alguien el deber de darles cariño? Estas necesidades, (cariño, consuelo, sentido, esperanza) no se pueden proteger con un derecho, no se pueden exigir como un derecho.
Este tipo de necesidades nunca se pueden exigir como un derecho, pero nunca tampoco se pueden cumplir como un deber.
Y por eso tanto en Alianza y Contrato como en Ética de la razón cordial y en Justicia cordial he intentado recordar un relato, que ha tenido un origen religioso pero después se ha secularizado en tradiciones filosóficas, que es el Relato de la Alianza, que completa al relato del Contrato Social. Cuando alguien tiene una necesidad de consuelo, de sentido, de cariño o de esperanza únicamente puede satisfacerla o intentar satisfacerla alguien que se siente vinculado a esa persona.
Hay un tipo de necesidades que únicamente se pueden satisfacer cuando alguien se percata de que tiene una ligatio, un vínculo con esa otra persona. Es entonces cuando se siente obligado, no porque se lo digan desde fuera, no porque se lo manden, sino porque le brota de la abundancia del corazón.
Hay un tipo de necesidades que no pueden exigirse como derechos pero tampoco se pueden satisfacer como deberes que vienen de fuera. Hay un tipo de necesidades que solamente pueden satisfacerse desde la abundancia de corazón de los que se sienten vinculados a esas personas, ob-ligados. Les importan entonces de tal manera que no pueden pensar que su vida pueda ser una vida realizada sin pasar por la felicidad de esas personas.
Por eso yo entiendo que educar en la ciudadanía sería educar personas que tengan conocimientos como para poder llevar adelante sus vidas, que tengan la prudencia suficiente como para no llevar una vida desmesurada, sino saber vivir entre el exceso y el defecto una vida de calidad, y que tengan un fuerte sentido de la justicia y un gran sentido de la gratuidad.
Creo que este sería un ciudadano en el más pleno sentido de la palabra en el que merecería la pena educar.
Muchas gracias.
PROGRAMA XIV FORO (Ponencia, Grupos de trabajo, etc.)
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