Posts de Luís García Montero

El mar como pesebre

Hace ya mucho tiempo, y es un tópico de la literatura y el periodismo contemporáneos, que la celebración de la Navidad perdió su sentido original. Celebramos unas fiestas en las que las campañas comerciales borran no ya el acontecimiento religioso, sino el significado profundo que late en todos los mitos. Se trata del nacimiento de un […]

El virus y el verano

Las palabras están pegadas a la piel de la vida, nadie sabe lo que puede caber dentro de ellas. Pienso, por ejemplo, en la palabra virus. En los últimos años la hemos utilizado mucho en relación con las costumbres tecnológicas de nuestra vida cotidiana. El Diccionario de la lengua española lo definió como un programa introducido […]

Patria de cada día

Cuando se fue de casa para vivir con su novia, mi hijo mayor nos dejó una bicicleta estática. Ha estado olvidada durante mucho tiempo como una cabra silenciosa y doméstica en el cuarto de otra hija que también se nos ha ido de casa. Colocada ahora frente a la ventana, la bicicleta me sirve para […]

Me quedo en casa para morderme la lengua

Un columnista, de acuerdo con su saber y su conciencia, no da noticias, sino opiniones. Conviene recordarlo, porque vivimos una época en la que los lazos de la información y la comunicación están provocando todo tipo de confusiones. Del mismo modo que la literatura cuenta la Historia por dentro, recuerda los hechos colectivos desde un insomnio […]

No quiero ser audiencia

La ambulancia llega al hospital por la entrada de urgencias. El accidente grave arroja a la orilla de la noche un cuerpo con una fractura de cráneo, una oreja desgarrada, una costilla incrustada en un pulmón, otras cinco rotas, la pierna derecha destrozada y la pérdida de la mano izquierda. En un estado de extrema […]

Sin esperanza, con convencimiento

Veo a mi padre con su libreta abierta. Tiene ordenados por sus terminaciones todos los números de lotería que lleva este año, un año más, una vida entera. Mira el televisor, escucha el rodar de las bolas y la voz inocente de la infancia que canta. Mientras el nervio primero del desayuno y el sorteo […]