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España derrota al odio

“España es más bonita de lo que creíamos y no ha dejado pasar a los que han hecho del odio su único programa. La fraternidad les ha doblado el brazo…”

Una movilización masiva contra la coalición de la foto de Colón ha salvado la convivencia entre españoles. Los ciudadanos, y me atrevo a aventurar que las ciudadanas sobre todo, han demostrado que son mejores que los que dibujaban una coalición de derecha y extrema derechaque pretendía una involución de derechos de los colectivos más vulnerables. España es más bonita de lo que creíamos y no ha dejado pasar a los que han hecho del odio su único programa. La fraternidad les ha doblado el brazo.

España es un país plural. De gentes y de naciones. Sus habitantes han dado una lección de respeto y tolerancia en una jornada festiva. Han llenado las urnas para después compartir sus anhelos en los bares. Exigiendo su derecho a vivir en paz. Españoles que han votado por todos aquellos compatriotas de otras naciones que no pueden hacerlo para exigir su espacio.

No todo ha sido una buena noticia. Las expectativas previas han hecho que se vea como un alivio el hecho de que la extrema derecha haya tenido 24 escaños porque no ha logrado sumar junto al PP y Ciudadanos para poder llevar su discurso de odio a la influencia en las leyes. El escenario de represión para las minorías señaladas por los nacionalpopulistas que las soflamas de Abascal hacían prever no puede hacernos minusvalorar la mala noticia que es que un partido como Vox haya logrado más de dos millones de votos y tenga la fuerza parlamentaria suficiente para influir con sus propuestas antidemocráticas en el Congreso de los Diputados.

La derecha ha sufrido una derrota de proporciones históricas. Pablo Casado ha sido víctima de su propia ineptitud creyendo que la manera para parar la sangría de sus apoyos a Vox sería copiar los mensajes y marcos que se le imponía desde la caverna. Ha llevado a su partido a la época de Alianza Popular. El discípulo de Aguirre y Aznar va a ser el líder más efímero desde Hernández Mancha. En su partido le esperan, la sangre va a llegar a Colón, porque Génova está en pendiente. Las urnas se han cebado. Ha sido cruel. Hasta a Maroto le ha quitado EH Bildu el escaño.

Los mismos que han cavado la tumba popular han sido los que han propiciado la victoria socialista. El triunfalismo de Vox haciendo parecer a sus 24 diputados unos émulos del Cid Campeador para evitar las leyes feministas no será más que un eco cuando se imponga la mayoría progresista en el Congreso. Santiago Abascal y Javier Ortega Smith verán desfilar a Franco del Valle por delante de sus escaños. Bramarán, pero poco más.

Albert Rivera es el gran triunfador de las primarias de las derechas. Ha estado a punto de dar el golpe letal a Pablo Casado y derrotarle en votos. Pero ese triunfo ficticio puede hacerle pensar que su estrategia de acercamiento a la extrema derecha es acertado y desaprovechar otra oportunidad para convertirse en una derecha moderna asimilable a las europeas. La victoria de Pedro Sánchez se debe en gran medida a esa estrategia errónea de dejarle el centro libre para que el PSOE lo ocupara por incomparecencia del partido naranja. Rivera ha sobrevivido porque ha logrado asirse a los restos del naufragio popular, pero se irá con ellos al fondo si no cambia de estrategia y rechaza de plano la cercanía a los nacionalipopulistas. Vox es un virus que matará al que más se aproxime a él. No es probable que Rivera sepa verlo.

España ha estado cerca de convertirse en Italia pero ha elegido Portugal. El riesgo de involución no ha desaparecido, sigue estando presente. La entrada con fuerza del nacionalpopulismo tiene la capacidad para empapar el debate y la opinión pública, el partido de Abascal tiene un enorme potencial de crecimiento con un discurso proteccionista similar al que supo adoptar Marine Le Pen. Y esa vía de fractura social es el gobierno de Pedro Sánchez el que tiene que taparla. Un gobierno de izquierdas, comprometido con la justicia social, con los servicios públicos y que sepa solucionar los tremendos problemas de desigualdad que afrontan cada día las clases populares es vital para cerrar el paso a los deseos posfascistas. Tienen una gran oportunidad, y una importante responsabilidad. Estaremos vigilantes para que cumplan.

Antonio Maestre
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  1. Pepa Says:

    Muy buen artículo. aún hay personas con sentido común y hemos plantado cara al monstruo de VOX.
    Esperemos las otras que sigan por ese camino.

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