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Pau Díaz Boils: “Formar militantes para el movimiento ciudadano en la Malva-rosa”

Formar militantes para el movimiento ciudadano en la Malva-rosa

En la última asamblea de la asociación de vecinos hemos decidido que debemos impulsar la campaña “por una Malva-rosa digna” con pancartas de color malva en los balcones y con una tabla reivindicativa amplia de tipo social. Un vecino planteó que organizar una cadena humana por la avenida Malva-rosa para dentro de un mes era esperar mucho tiempo, que había que salir ya a la calle. Otra compañera tomó la palabra y propuso cerrar la discusión: “saldremos a la calle los sábados en grupos para animar al barrio y conseguir que pueda venir mucha gente a la cadena humana”. Todo eso es formación en acción, creación de conciencia y lucha en una reunión de vecinos y vecinas.

  • Un movimiento vecinal para transformar los barrios y ponerlos al servicio de las personas

Sin duda hemos vivido una modificación del movimiento ciudadano acorde con las nuevas realidades sociales y políticas. La actualización se ha venido concretando en las últimas décadas en organizaciones y plataformas que no se definían como asociaciones vecinales y que en algunos casos venían a sustituir la falta de energías, el envejecimiento o la desorientación de algunas de estas entidades. No sólo a través de iniciativas de gran trascendencia, como nuestra vecina “Salvem el Cabanyal”, sino también por medio de radios libres como “Radio Malva”, grupos feministas como el “Grup de dones Malva-rosa” o entidades socioculturales por citar las más próximas y que nos han influido en el barrio. Todas ellas han aportado y aportan a lo que hoy es el activismo ciudadano.

El movimiento vecinal en la actualidad se desarrolla en alianza al feminismo que ha trastocado las mentes y dinámicas del pensamiento dominante los últimos años en su denuncia contra la lacra de la violencia machista o la desigualdad social. Pero también en alianza con el movimiento ecologista y su llamada de alerta desesperada ante la crisis climática. Así pues, en el contexto actual de la pandemia, las asociaciones vecinales no son como las de los años 60 o 70 de la transición. Se han redefinido, pero son más urgentes y actuales que nunca.

Defendemos las escuelas públicas del barrio golpeadas por los tiempos de los recortes, defendemos la sanidad pública con concentraciones a las puertas del centro de salud Malva-rosa, reivindicamos un centro socio-cultural con biblioteca para el vecindario, denunciamos el mercado especulativo de la droga que degrada nuestro barrio y a las personas, queremos plazas dignas en lugar de descampados insalubres, nos enfrentamos al proyecto de ampliación del puerto porque va contra el medioambiente y la ciudad… ¿no parecen razones más que suficientes para incorporarse ahora mismo a la lucha por la justicia desde nuestro entorno más próximo?

  • La lucha en la Malva-rosa hoy

Desde que Hugo Zarate pasó por la presidencia de nuestra Asociación de vecinos Malva-rosa es verdad que las cosas han cambiado, pero la actual asociación vecinal “amigos y amigas de la Malva”, nos sentimos reconocidos y reivindicamos del hilo de lucha que recorre nuestro barrio en sus diversas formas.

Porque la actual asociación vecinal de la Malva-rosa es el fruto de la unión de la histórica asociación de vecinos que se mantenían en pie, junto a la entidad que se creó a mediados de la década de los 2000 en el contexto de la globalización y la lucha contra los recortes. Pues bien, esa asociación, fruto de la alianza entre generaciones, es la que actualmente recoge el testigo y la presencia de las reivindicaciones de nuestro barrio obrero de la periferia de Valencia.

Algunas de las personas que echamos ganas y esfuerzo en la lucha ciudadana compartimos personalmente con Hugo Zarate nuestro aprendizaje en nuestra juventud en la Juventud Obrera Cristiana (JOC) aunque él en Argentina en los 70 y nosotros en la Malva en los 90. Por eso, y porque también fue uno de los presidentes de la Asociación de Vecinos de Malva-rosa, sentimos que debe haber una conexión de alguna manera en un compromiso compartido. La Fundación que lleva su nombre, y que ahora está de aniversario, se ha preocupado por permanecer en colaborar en la promoción y formación de militantes del movimiento ciudadano. Bien se merecería el barrio que la urbanización de la actual plaza Hugo Zarate de la Malva-rosa fuera una prioridad en los planes del ayuntamiento: es una reivindicación del vecindario por unas plazas dignas, pero también tendría un importante significado político.

Uno de los eslóganes que repetimos actualmente en la asociación del barrio de la Malva-rosa es el de “recuperar la memoria de un barrio combativo, en un presente globalizado”. Porque precisamente tener memoria también es reconocernos en nuestra historia de lucha, incluyendo periodos de debilidad en el camino. Dice Walter Benjamin que “la historia es objeto de una construcción cuyo lugar no lo configura ese tiempo vacío y homogéneo, sino el cargado por el tiempo-ahora”, y en esa línea nos corresponde clases oprimidas del ahora recoger nuestras propias experiencias, y construir un futuro colectivo que nos permita caminar con la cabeza alta por las calles de nuestro propio barrio.

Es posible que la movilización ciudadana en defensa del territorio vaya a tener peso en los próximos tiempos. Porque la lucha de clases se manifiesta en los barrios cuando la fábrica o el polígono industrial dejan de ser los únicos lugares donde vivimos el mundo del trabajo. Este proceso se agudiza en periodo de pandemia, cuando se dispara el trabajo en casa y el teletrabajo. Las rebeldías se ven abocadas a expresarse en los contextos más cercanos. Por otro lado, el factor de la crisis medioambiental nos aboca a escenarios de disputa en nuestro entorno inmediato, sea urbano, rural, o en los barrios marineros de la periferia de las ciudades, en defensa del litoral, en defensa de parajes naturales o por una ciudad sostenible, por ejemplo. Desde luego en la Malva no vamos a evitar esa lucha por el futuro.

El movimiento vecinal está bien vivo en muchos barrios, aunque le pese a algunos poderes políticos o económicos. Y no es porque se mantenga de manera artificial por un grupo de nostálgicos, sino porque las demandas por la dignidad de las barriadas son más acuciantes que nunca, y mientras haya injusticias habrá rebeldías.

Pau Diaz Boïls, activista de la Asociación vecinal “amics i amigues de la Malva-rosa”

 

  1. Paco Says:

    Magnífico artículo Pau.
    El movimiento vecinal no digo que sea más necesario que nunca, ya que en todas las etapas “había que desfacer entuertos”, pero sí que sigue siendo necesario.
    Como necesario es que se resetee teniendo en cuenta la idiosincrasia sociológica de cada barrio.
    Ánimo….y ni un paso atrás!!!!!

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