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Pietro Bartolo, de salvar vidas de migrantes en Lampedusa a arrasar en las elecciones europeas

A Pietro Bartolo, como a tantos otros habitantes de Lampedusa, la vida le cambió el 3 de octubre de 2013. Aquel día vio llegar en su pesquero a su amigo Domenico, con 17 migrantes y cuatro cuerpos sin vida a bordo. El marinero lloraba por lo que había visto, decenas de personas tragadas por el agua de forma inmediata. Murieron 368. Pietro subió a la barca de su vecino y se llevó a los 17 supervivientes al centro de salud en el que trabajaba. Desde ese momento, pescadores y médicos de Lampedusa se convirtieron en los nuevos rescatadores de migrantes de la isla.

El doctor contó sus experiencias en el libro Lágrimas de sal, que salió publicado hace un par de años. Considera que aquella fue la jornada más horrorosa de su vida, aunque no fue su primer contacto con este fenómeno. Desde que comenzó su carrera en la medicina, en 1992, calcula que ha atendido a unos 350.000 migrantes. Siempre lo hizo en la sombra, hasta que el documental Fuocoammare, que ganó el Oso de Oro en el Festival de Berlín en 2016, lo retrató como uno de los héroes anónimos de la acogida de refugiados.

Ahora señala al teléfono a eldiario.es que los resultados han ido mucho más lejos de sus expectativas. “Me hace mucha ilusión comprobar que hay gente que piensa diferente y que quiere poner en el centro los valores en los que yo he centrado toda mi vida”, sostiene.

Sin embargo, la ultraderechista Liga ha arrasado en gran parte del país, incluidos algunos pueblos símbolos de la acogida como Riace o la propia Lampedusa. El médico explica que en su ciudad esto se debe a que “solo fueron a las urnas” un cuarto de los habitantes y, quienes lo hicieron, votaron a la Liga. “El resto se abstuvo, al considerar que Lampedusa ha sido abandonada en los últimos años”, añade.

En el caso de Riace hay menos explicaciones. Allí también se celebraban elecciones municipales, en las que se impuso una lista ciudadana cercana a la Liga con más del 40% de apoyos. El anterior alcalde, Domenico Lucano, que ideó un sistema de integración modélico en el mundo, ni siquiera fue elegido concejal. Aún se encuentra inmerso en una investigación judicial, acusado de otorgar irregularmente documentos a refugiados –de momento no han encontrado que cometiera ningún delito–, aunque esto no impidió que se presentara en una lista electoral.

Bartolo dice que estos resultados le “llenan de amargura”. Lo suyo es una excepción dentro del tsunami del partido de Matteo Salvini, que ya no solo se impone en el norte del país, sino que se queda muy cerca de la victoria en el sur, una zona a la que antes culpaba de los males de Italia como ahora hace con los inmigrantes. “Esto no ha nacido ahora. Viene de una campaña de odio y de miedo, con la que se ha mentido a la gente”, afirma el nuevo eurodiputado.

Según él, la izquierda y el Gobierno anterior –del partido al que representa– ha cometido muchos errores al no saber poner en el centro la protección de las personas y ceder ante las exigencias de una política más dura con la inmigración que exigían la Liga y el Movimiento 5 Estrellas desde la oposición. Sin embargo, opina que el aluvión de votos que ha cosechado “es un símbolo de que hay italianos que quieren iniciar una nueva etapa política mirando a la solidaridad”.

“Podemos taponar la ola oscura que nos está ahogando”

“Creo que se puede reaccionar y taponar esta ola oscura que nos está ahogando”, sentencia, en referencia al avance de la extrema derecha en la UE. Frente a las políticas de cierre de fronteras que plantean estos partidos, como la Liga en Italia, aboga por “una Europa más fuerte que pueda ser inclusiva”.

“El futuro de Europa está en el Mediterráneo y nosotros, que estamos inmersos en él, no podemos dejar de ser protagonistas. Se ha dado cuenta de ello China, que quiere tener el predominio en el mercado marítimo y en África, por lo que debemos hacer de nuestro mar un puente que nos una a todos. Lo contrario es hacer una Europa más débil, como defienden quienes quieren desmembrarla”, asevera.

Bartolo ha adquirido rápidamente un discurso político propio que llevará al Parlamento Europeo en breve. Su primer mensaje estará centrado, apunta, “en la gente que sufre, los más débiles”, porque para eso dice que ha dejado el oficio al que ha dedicado su vida durante casi tres décadas, esperando que algo cambie esta vez.

Reconoce, con ironía, que está de acuerdo cuando escucha que las ONG deben abandonar las tareas de rescate en el Mediterráneo. “Tienen razón, se deben ir, como se tienen que ir todos los médicos como Pietro Bartolo, porque toda esta gente debería entrar en nuestros países en avión, de forma legal o a través de corredores humanitarios”, agrega. Agradece su labor a las organizaciones que desde el mar han prestado su ayuda a los migrantes, como lo hacía él desde su ambulatorio en tierra firme. Y musita de nuevo antes de colgar el teléfono: “A veces se nos olvida, en la política, en las entrevistas… que estamos hablando de personas”.

Ismael Monzón
Artículo publicado en ElDiario.es

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