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Sonia Beatriz González Urrutia: “La Argentina que duele”

Hemos recabado la colaboración de la historiadora argentina Sonia Beatriz González Urrutia, con la intención de tener una visión durante estos 25 años, del país natal de Hugo Zárate.

Durante su juventud y desde muy pronto, toda su militancia política y compromiso social, Hugo lo desarrolló en esa Argentina que tan bien relata Sonia Beatriz González Urrutia y que en 1976 y con 30 años de edad, le obligó a exiliarse y venir a España.  Durante toda su vida, le interesó y dolió profundamente su pais de origen.


En 1955 con el bombardeo de plaza de mayo por parte de los militares opositores al peronismo, emerge la violencia política que atravesará la historia argentina.

Las democracias eran tuteladas, es decir el régimen oligárquico marcaba los límites del poder de los presidentes elegidos por el voto. La proscripción del peronismo y los sucesivos golpes militares crearon las condiciones de posibilidad para que surgieran  grupos armados con fin de establecer una democracia plena.

Entre esos grupos armados estaba Montoneros que se propone propiciar el regreso de Perón. Esto marcó a fuego la década del 70 y concluye con el golpe cívico militar eclesiástico del 76, con 30.000 desaparecidos y muchos exiliados. Es necesario hacer un ejercicio de la memoria no solo para conocer el pasado, buscando allí las causas profundas del momento que vivimos, sino también para que nos golpee, nos interpele y nos permita resignificar nuestro presente.

El golpe que se llevó a cabo el 24 de marzo de 1976, entendido como parte del Plan Cóndor, deja al descubierto cómo la historia argentina está necesariamente unida a América Latina. La Junta Militar aplicó una serie de prácticas aprendidas en la Escuela de las Américas , con el objetivo de aniquilar toda oposición a un régimen político y económico formado por una elite que sumergió en la pobreza y la dependencia a La Argentina.

“El Terrorismo de Estado” estableció un horror impensado: por la tortura, por invención imposible de la figura del desaparecido,  por el plan sistemático de apropiación de niños que hoy se continua buscando, pero también porque estableció un miedo disciplinador que logró romper “el lazo social“ e imponer una lógica individualista que todavía estamos padeciendo.

Surgieron los pañuelos blancos y con ellos se aprendió un largo camino de lucha. Muchos fueron los logros, se recuperaron identidades, se construyó la Memoria, se ha juzgado y condenado a muchos genocidas ,pero no hemos logrado romper el pacto de silencio y muchas verdades aún bregan por salir.

Hemos gritado “NUNCA MAS”, pero ellos están al acecho.

La dictadura militar recupera el poder para los grupos concentrados, que aplicaron una política económica liberal. Ésta engrosó la deuda externa porque los petrodólares le permiten endeudarse sin límite pero este dinero no fue invertido en la industrialización, única manera de salir de la dependencia, sino que condiciona la economía durante décadas. Economía intervenida por el FMI.

Para aplicar a fondo tal política se debía aniquilar a la oposición y lograr aterrorizar a la población.

Sus efectos se sentirán profundamente durante el 82. Los sindicatos se animaron a ejercer presión, Una enorme movilización impulsada por Saul Ubaldini el 30 de marzo, donde se produce el asesinato de un obrero, prometía un efervescencia social importante y llevó a la dictadura a emprender una guerra para la recuperación de las Islas Malvinas. Esto le permitió al régimen sobrevivir un tiempo más. No obstante, la mala evaluación política de la Junta acerca del apoyo de los EE UU, no advertir que dicha guerra también servía a los propósitos políticos de Margaret Tacher y los pocos recursos con los que se mandó a aquellos jóvenes a una guerra contra una potencia militar provocaron la caída del régimen y la convocatoria a elecciones libres.

Surge un líder carismático, del ala izquierda del Radicalismo, que logra ganar la interna a de La Rúa, que era del sector más conservador. El peronismo no logra encontrar un verdadero liderazgo y Alfonsín, interpretando el verdadero sentimiento popular, emprende una campaña con el preámbulo de la constitución y con la promesa de juzgar a los militares. Eso explicaría en parte por qué el peronismo perdió las elecciones.

Lo más importante del gobierno de Alfonsín fue la recuperación de la democracia. Se elaboró un informe hecho por la Conadep, “El nunca más”. Los militares fueron juzgados y condenados.

Pero, al no declararse ilegal la deuda externa, la economía estaba condenada. Los grupos opositores y el resabio del poder militar mantuvieron en vilo a una democracia aun débil.

El levantamiento militar en Semana Santa del 87, obligó a Alfonsín a presentar la Ley de Punto Final y Obediencia Debida. Esto frenó los juicios de los militares inferiores y concentró la responsabilidad solo en la cúpula militar.

Por más que cediera en este aspecto, los grupos económicos concentrados no vacilaron en hacerle un golpe de mercado. La hiperinflación de estos tiempos llevó al país a una situación de hambruna que provocó saqueos y desconcierto.

Ahora sí, el peronismo encontró una figura caudillesca que concentró su campaña en la situación económica y prometió salariazo y revolución productiva, la necesidad de terminar con políticas de ajuste y comenzar con un proceso de sustitución de importaciones. El peronismo recuperó el poder. Sin embargo, en materia económica se siguieron aplicando las políticas neoliberales. Será condicionado desde el principio por los medios masivos de comunicación. Cavallo, ministro de economía, para parar el proceso inflacionario, ata el peso argentino al dólar en la Ley de Convertibilidad. Se vive una época de tranquilidad económica durante el primer gobierno de Menem. Pero, antes de terminar ese mandato, empezaron las cuotas para sostener el consumo ya que los salarios estaban cada vez más deteriorados. El miedo a salir de la convertibilidad, que se apoyaba en el recuerdo de los violentos saqueos durante la época de Alfonsín, llevó a la clase media a votar de nuevo a Menem.

Con la liquidación de las empresas estatales, la convertibilidad, el pago de la deuda externa, los sucesivos ajustes y el aumento de la desocupación,  el segundo gobierno de Menem estará signado por una crisis económica permanente solo sostenida por el debilitamiento de los sindicatos y el miedo a perder el trabajo.

El Menemato, en materia de Derechos Humanos, dictó una Ley de Amnistía que liberaba tanto a militares como a los mal llamados subversivos.

El cierre y privatización de empresas llevaron a pueblos como Cutral Có o San Nicolás a convertirse en ciudades fantasma. El desamparo que provocó la desocupación y la falta de organización sindical obligaron a la población a cortar las rutas en un movimiento sin dirección donde las resoluciones se tomaban en asambleas, no había representación. Así nace lo que se conoce como Movimiento Piquetero.

Ante la profunda crisis económica, con el fin de ganarle al menemismo, se arma una alianza entre sectores peronistas disidentes y sectores de centro izquierda enrolados en el FREPASO y el radicalismo, con la fórmula De La Rúa y Chacho Álvarez. El fantasma de la hiperinflación y la encerrona que significó la ley de convertibilidad, llevaron a De La Rua a no abandonar el 1 a 1 y a tener que conseguir préstamos que significaban la intervención de la economía. Dictar una ley de flexibilizacion laboral sería uno de los condicionantes. Para que pasara por el congreso se adujo que había corrido La Banelco (tarjeta bancaria) como una forma de mostrar la corrupción de la clase política. Esto llevó a la denuncia y renuncia del vicepresidente y a una profunda crisis política. La situación económica se hizo terminal y la fuga de capitales estaba a la orden del día. Las elecciones de medio término indicaban ya un hartazgo hacia la clase política. Se creó un club del 501 (gente que se iría 501 Km para no tener que votar ya que la Constitución establece el voto obligatorio y esta distancia los exime) el voto salame (ciudadanos que anularon el voto colocando una feta de embutido o votando a Clemente que es una caricatura sin manos). De la Rúa parecía ignorar la situación.

En diciembre del 2001 la crisis se agudizó. Muchas fábricas estaban cerradas y otras comenzaban a ser recuperadas por los trabajadores, quienes se fueron quedando en ellas en defensa de su fuente de trabajo. Cavallo, que es llamado nuevamente como ministro de economía, para evitar la fuga de capitales puso restricciones a retirar dinero de los bancos (llamadas Corralito) Esto provocó el estallido de la economía y suscitó muchos saqueos. Un clima de incertidumbre y miedo a la violencia de los sectores populares hizo que De La Rúa dictara el Estado de sitio. Esto motivó un gran Cacerolazo de los sectores medios y un levantamiento espontáneo de miles y miles que se movilizaron el 19 de diciembre hacia el Congreso. La renuncia de Cavallo no desmovilizó a la gente que se dirigió hacia plaza de Mayo y fue reprimida con gases lacrimógenos, El Argentinazo.

Al dia siguiente el gobierno mandó desalojar la plaza y descargó su caballería contra las Madres de Plaza de Mayo. Una gran movilización enfrentándose a las fuerzas represivas, dejó como saldo cinco muertos y unos 39 en total si se toman en cuenta otras muertes en los saqueos. Renunció De La Rua y se sucedieron gobiernos provisionales hasta que la legislatura nombró a Duhalde.

Las movilizaciones y la participación ciudadana en las asambleas populares, el movimiento de los piqueteros y el movimiento asambleario siguieron en las calles tratando de paliar la crisis. La consigna “Piquete y Cacerola la Lucha es una Sola”, unía a las clases medias con los sectores populares.

La muerte de Santillán (líder piquetero del Movimiento de Trabajadores Desocupados) y Kostequi marcó el fin del gobierno de Duhalde quien debió llamar a elecciones.

Es en estas condiciones como Néstor Kirchner logra ganar las elecciones por un bajo porcentaje ya que Menen se bajó del Ballotage. Él tendrá que ganarse el apoyo popular y reestructurar la deuda. Cambia la política de DD.HH. descolgando los cuadros de los militares, a los que considera ilegítimos y recibiendo y valorando el accionar de Las Madres de Plaza de Mayo. Recupera la ESMA (Escuela de Mecánica de la Armada, lugar que funcionó como campo de detención y tortura durante la dictadura miltar). Durante el gobierno de Cristina, quien lo sucede en la presidencia, se produjeron importantes cambios en educación, favorecidos por la “Asignación Universal por Hijos” que tenía como contraprestación la continuidad educativa. Se recupera la economía a través de incentivo del consumo interno y se comienza una época de recuperación productiva. A pesar de ello nuestra matriz económica, sigue siendo primaria y sigue dependiendo de la producción de materias primas. O sea, del campo. Salimos de la intervención económica del FMI al saldar la deuda con dicho organismo, pero no se solucionó el problema de la deuda con los llamados Buitres (inversores que compran deuda en default a bajo precio para luego conseguir grandes ganancias). Esta situación, sumada al deterioro de su figura a causa de una prensa hegemónica atada a otros intereses y la falta de una figura convocante, permitieron que Macri ganara las elecciones y sumergiera el país nuevamente en las políticas neoliberales. Volvió el FMI a condicionar la economía y se endeudó el país de forma impensada, dinero que se evaporó con la fuga de capitales. Intentaron de nuevo el negacionismo poniendo en duda a los 30.000 y quisieron reducir las condena de los genocidas, pero se encontraron con la férrea resistencia de un pueblo, que gracias a la continua y viva insistencia de los Organismos de DD.HH. produjo la histórica movilización a Plaza de Mayo contra el 2×1(reducción de la condena de los militares a la mitad).

Es en este contexto que se logra la unidad del peronismo gracias al gesto de Cristina Fernández que permite que Alberto Fernández asuma la responsabilidad de manejar los destinos de este país que ahora atraviesa la pandemia y debe resolver la deuda externa.

La lucha  no ha concluido, no solo porque siguen muriendo  pueblos originarios, ni porque no se  logró toda la justicia, sino también porque el endeudamiento y el FMI  nos condenan al hambre, a la Mega Minería que contamina las aguas y el medio ambiente. Los enemigos siguen  allí, en el Campo, en las empresas como Ledesma y Vicentín, en los medios masivos de comunicación.

Seguimos levantando las banderas de los compañeros detenidos desaparecidos y de todos aquellos que murieron luchando, para devolverlos vivos en la construcción de un mundo que merezca ser vivido.

Sonia Beatriz González Urrutia

Buenos Aires, octubre de 2020

 

  1. Andrés Pinar Godoy Says:

    Excelente artículo. Esclarecedor

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