XIII FOROMESA REDONDA “ÉTICA Y MEDIOS DE COMUNICACIÓN”

TERESA GALINDO LOZANO

TERESA GALINDO LOZANO PERIODISTA. Directora de Xarxa Urbana, periódico ciudadano intercultural y participativo

Periodismo: ética vs. Realidad

La crisis económica actual transversaliza los ámbitos de la vida, y la libertad de expresión y el derecho a la información – fundamentos de la sociedad democrática – no son la excepción.

Paralelamente al establecimiento del neoliberalismo como sistema social, político, económico y cultural, los medios de comunicación han adoptado un enfoque cada vez más comercial, marcado por la necesidad de mantener audiencias y lectores para captar mayores rendimientos económicos por publicidad.

Ante esta realidad, los profesionales de la comunicación deben plantearse los criterios éticos que orientan su actividad y entender la información como  un bien social y no como un simple producto  adaptable a determinadas exigencias técnicas, económicas o políticas. La información no es una mercancía, sino un derecho fundamental de los ciudadanos reconocido por la jurisprudencia y las constituciones democráticas.

Sin embargo, muchas veces, en medio del maremágnum  informativo y ante la velocidad en la producción de los mensajes, los periodistas caen en la falta de precisión, en la inmediatez o en no buscar de manera efectiva las causas y consecuencias de un hecho.

Tanto el periodista como el medio de comunicación son responsables de la información que transmiten. El profesional como individuo, debe actuar de acuerdo a su propia conciencia ética y conocer las obligaciones, derechos, libertades y responsabilidades propias de su rol  social.

Sobre este aspecto ha surgido el debate en cuanto a que en las facultades de Comunicación y Periodismo se concede prioridad a la formación técnica y cada vez menos espacio curricular a los aspectos éticos que se derivan del ejercicio profesional.

Los periodistas deben velar por la integridad de su profesión, negarse a aceptar cualquier forma de remuneración ilícita, directa o indirecta, o promover intereses privados contrarios al bien común.

En su relación con los poderes públicos, deben evitar una connivencia que perjudique la independencia e imparcialidad de su trabajo, porque la responsabilidad de la prensa ante la ciudadanía exige que la información periodística sea objetiva y no esté bajo el influjo de intereses específicos.

El mercado, los grupos de poder económico y  político  y la publicidad, están condicionando las rutinas de producción informativa. Por ello la búsqueda de la  primicia o de la imagen más impactante en numerosas ocasiones atenta contra la gente, ya que se otorga prioridad al interés de lucro.

La competencia económica entre los medios muchas veces justifica irrespetos que obligan y someten al público a aceptar como algo usual contenidos superficiales que distorsionan la realidad y  que le alejan de la reflexión, el análisis crítico y la confrontación de versiones que son funciones claves del papel del comunicador.

Como productores de información los periodistas deben conocer  los peligros del uso propagandístico de determinados contenidos, la repercusión de  la emisión indiscriminada de imágenes  violentas en los espectadores, la influencia que la elección de un término o de otro puede tener en la sociedad cuando nos referimos a una persona, un acontecimiento o una situación, y otras muchas cuestiones que integran la cotidianeidad de la profesión.

Las posturas éticas influyen cada momento del proceso informativo: desde que se recaba la información de las distintas fuentes hasta que se difunde como un producto periodístico concreto, en forma de  noticia, crónica, reportaje, entrevista, documental, informe…

Para salvaguardar el ejercicio de un periodismo socialmente responsable, en muchos países del mundo se han creado códigos éticos. Éstos recogen valores y principios de actuación que sirven de guía a los periodistas frente a la sociedad civil, a las instituciones del Estado y en el propio ámbito profesional.

Según el Código Internacional de Ética Periodística de la Unesco, el  pueblo tiene derecho a recibir una imagen objetiva de la realidad por medio de una información precisa y completa y  a expresarse libremente a través de los diversos  medios de difusión de la cultura y la comunicación. Y, a su vez, el periodista debe proporcionar información verídica y auténtica con adhesión honesta  a la realidad objetiva. Ello ha de hacerlo situando los hechos en su contexto adecuado, manifestando sus relaciones esenciales y empleando toda su capacidad creativa para que el público reciba un material apropiado que le permita formarse una imagen precisa y coherente del mundo, donde el origen, naturaleza de los acontecimientos, procesos y situaciones sean comprendidos de la manera más objetiva posible.

Según la Unesco, el compromiso ético del periodista debe ser acorde con los valores universales del humanismo, evitando cualquier apología de las guerras, el odio y la discriminación. Igualmente, debe contribuir a crear y afianzar ciudadanos más sensibles frente a las necesidades y deseos de otros, y asegurar el respeto de los derechos y dignidad de todas las naciones, pueblos e individuos, sin ejercer discriminación por raza, sexo, lengua, nacionalidad, religión o convicciones filosóficas.

En su papel de informadores y formadores de la comunidad los periodistas pueden participar activamente en la transformación  social, promoviendo una convivencia solidaria y más democrática entre los ciudadanos, valiéndose de la potente voz que tienen como mediadores entre los poderes públicos y privados y la sociedad civil. En ese sentido deben utilizar la información como recurso y como instrumento necesario para la educación y la formación de la comunidad.

Lo cierto es que la democracia se desarrolla plenamente cuando la participación de los ciudadanos en los actos públicos está garantizada. Y ésta depende de la libertad de información y del acceso a los medios de comunicación como espacios públicos y fuentes de información.

Aunque la postura ética de los periodistas frente a la información y a la ciudadanía es importante, la irrupción de las nuevas tecnologías de la comunicación y del internet está facilitando el acceso de los ciudadanos a información más diversa, y cada vez nuevas voces se suman a hablar de lo que está ocurriendo.

De hecho los ciudadanos de hoy se informan de diversas maneras y tienen otros hábitos de consumo mediático que involucran blogs, portales de internet, mensajes de móvil, foros virtuales y muchas otras realidades comunicativas nada despreciables por su influencia y su pluralidad. Estos nuevos espacios comunicativos están transformando la participación ciudadana y el ejercicio del periodismo.

Hoy, tecnológicamente es posible abarcar nuevos contextos y hacer que nuestros problemas y sueños se conozcan  en todo el mundo.

Las asociaciones de vecinos, los movimientos ciudadanos, los salvem y muchas entidades de ámbito local están renovando sus formas de comunicación y poseen páginas en internet, blogs, revistas electrónicas, correo electrónico, chats, comunidades virtuales y foros, entre otras herramientas. Este formidable apoyo de las nuevas tecnologías facilita que la información sea más horizontal y diversa. Además, quienes antes  sólo recibían información, hoy puedan ejercer el derecho de expresar sus opiniones y demandas, con la importancia que esto conlleva para el desarrollo individual y social.

En este nuevo escenario, y con nuevos actores productores de información, la profesión periodística también cambia y debe adaptarse a los nuevos tiempos y a nuevas exigencias, siempre desde el rigor ético y las buenas prácticas, e informar de una manera veraz, plural y transparente. Ha de ser referente informativo para la ciudadanía y un vehículo clarificativo capaz de  interpretar la gestión que hacen los equipos de gobierno y  de propiciar el debate público.

La ética profesional debe suponer siempre un ejercicio crítico con la realidad para procurar su transformación y perfeccionamiento.

La garantía de los derechos de los ciudadanos, requiere de una prensa libre, plural, crítica y abierta a la sociedad a la que sirva. Mas, para asegurar la calidad del trabajo del periodista y su independencia, es necesario garantizar un salario digno y condiciones, medios e instrumentos de trabajo apropiados. Porque – como dice Ayd Ran – “la libertad intelectual no puede existir sin la libertad política, la libertad política no puede existir sin la libertad económica.”